Boda Los Santos

Hace casi 10 años estábamos con todos los preparativos de mi boda, en ese momento aunque siempre me gustó la fotografía, no me pasaba por la mente que iba a terminar dedicándome a este negocio.

Teníamos todo previsto (o al menos eso creíamos), iglesia, invitaciones, flores, una pequeña recepción, etc., pero en realidad nunca, nunca, nunca pensé siquiera en el tema de las fotos, a última hora algunos familiares (de buena voluntad) tomaron algunas fotos, el resultado… Bueno, tenemos como 20 fotos, entre oscuras, pixeleadas, cortadas, torcidas y/o movidas!

Esta historia de mi boda en realidad le pasa a mucha gente en todo tipo de actividades, nos confiamos en que ahora todo el mundo tiene cámara y pensamos que entre las fotos de todos algo se rescatará, lo cierto es que así como el lápiz no hace al dibujante, ni la arcilla hace al escultor, la cámara por sí misma (así sea lo mejor del momento) no va a tomar las fotos sola, en fotografía las imágenes no se toman, se crean.

He escuchado muchas veces cosas como “con esa cámara todo el mundo sale bonito”, mucha gente lo piensa así, eso es como asumir que una computadora por sí misma te va a programar un Photoshop.

La fotografía tiene una particularidad, y es que hay muchísima gente que se dedica a ella como hobbie, no pasa así con una ingeniería o con un la medicina, pero lo que hay que tener claro es que la fotografía es una profesión, y tal como en las anteriores, se debe estudiar mucho y estar en constante actualización.

Presentacion

Por otro lado, el trabajo del fotógrafo no se limita a estar atento a todos los detalles y presionar el botón a cada momento, por cada hora de trabajo en un evento habrán al menos dos horas más de trabajo en la postproducción.

En resumen, para que esas fotos salgan bien estamos hablando no sólo equipo fotográfico, sino de cientos de horas de estudio y dedicación, uso de software especializado y claro, al ser una disciplina creativa, el estilo personal de cada fotógrafo. Un fotógrafo profesional te va a dar calidad.

Lo cierto es que damos por sentado pagar por otro tipo de cosas, por ejemplo, no escatimamos en un maravilloso vestido o traje entero que solo nos vamos a poner un día por algunas horas, en un mariachi que va a venir a cantar las mismas cinco canciones que se cantan en todas las fiestas y se va,  o en todos los accesorios para un carnaval que 10 minutos después estarán apilados en los rincones, pero por alguna razón las fotos, que son algo tangible que sí nos van a quedar para toda la vida y nos volverán a hacer felices cada vez que las veamos, muchas veces las olvidamos o no les damos el valor que merecen.

Entonces, ¿Vale la pena contratar un fotógrafo profesional? Yo diría que para mí definitivamente lo vale, si yo pudiera retroceder el tiempo no dudaría ni un momento en incluirlo en mi presupuesto de bodas y cualquier otra actividad importante.

Para vos, cuánto valen tus recuerdos?

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